
Que una web sea compatible con todos los navegadores significa que se vea igual (o muy parecido) en todos ellos. Obviamente esto es bastante complicado, podremos estar satisfechos si conseguimos que se vea igual de bien en los más importantes, como Explorer, Firefox, Opera, Safari y Mozilla. Si consigues que se vea bien en estos 5, conseguirás que el 99% de tus usuarios vea correctamente tu web.
El conflicto radical en que no todos los navegadores interpretan en código HTML y CSS de la misma manera, entre ellos existen pequeñas variaciones que son las que hacen que el resultado no sea el mismo de unos a otros. Algunas de esas diferencias son tan importantes que pueden desarrollar que partes de tu web no funcionen o no se vean, y como el propósito de desarrollar una web es que la vea el mayor número de personas (y que éstas la vean correctamente), nos interesa que la web funcione en el mayor número de navegadores posibles.
Por tanto, a la hora de desarrollar una página web no es suficiente con preocuparse por centrarnos en la audiencia adecuada, registrar un nombre de dominio rompedor o tener un diseño agradable al usuario. Todo esto puede verse ensombrecido si un usuario no ve la página correctamente al entrar con un navegador que no has tenido en cuenta al hacerla.
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